lunes, 18 de febrero de 2013

Aretes para todos



   Desde hace muchísimo tiempo los humanos se abrieron huecos en una o ambas orejas para adornarlas o como protección, porque hubo guerreros en remotas tribus que creían que un dios se alojaría en la argolla y los protegería de todo mal.
   Para muchos hombres primitivos los aretes eran amuletos contra malos espíritus y enfermedades, y podían ser hasta de  piedra y tener figuras en forma de animales. Piratas, comerciantes y corsarios ponían se colocaban argollas cada vez que atravesaban exitosamente mares con gran peligro de naufragio.
   En Cuba, desde edades muy tempranas se pone aretes a las niñas, y luego, al crecer, muchos varones los usan.
   Pero no hay que exagerar, que todo en exceso es malo, y hasta se puede dañar la salud. Así que adorna tus orejas, pero con cuidado, y no te pases.

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