sábado, 10 de agosto de 2013

Portarnos bien con los vecinos

  Dicen que los vecinos son los familiares más cercanos, y en muchas ocasiones resulta cierto. Pero no siempre nos comportamos correctamente con ellos, y de ahí que te comentemos sobre ellos.
   Establecer lazos de amistad y fraternidad con los vecinos siempre resulta agradable, porque es bueno llegar a la casa y sentirse rodeado de armonía.
   Existen normas elementales de respeto, y cuando se cumplen es una alegría saludar, intercambiar criterios, interesarse por los problemas de cada cual, prestarse pequeñas ayudas o socorrer cuando se presenta algún accidente o enfermedad.
   Pero no siempre es así, y entonces se sufre cuando los vecinos, lejos de ser hermanos, constituyen una molestia.
   Si aparece una dificultad en el barrio, más fácil se resuelve entre todos que si cada uno se retira a garantizar su pedacito, porque en la unión, dice un viejo proverbio, está la fuerza.
   Las familias que convivimos en una barriada somos, de hecho, una gran familia en la que se debe respetar a cada miembro.
   Así que miremos con respeto y amor a nuestros vecinos, escuchemos sus criterios y tratemos de llegar a acuerdos, para que así la felicidad nos alcance a todos.

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