sábado, 19 de octubre de 2013

Ser más disciplinados en los espacios públicos

   Queremos conversar hoy contigo sobre la indisciplina, no sólo la que puede producirse en un aula o en la escuela, sino aquella que vemos en los lugares públicos.
   No es que pensemos que los niños y jóvenes sean los únicos indisciplinados. En ocasiones vemos también a algunos adultos y personas de avanzada edad que mantienen actitudes criticables, pero precisamente por eso es importante que desde pequeños entendamos que si nos acostumbramos a actuar mal, es posible que continuemos así por toda la vida.
   Quien pisa el césped, apoya el pie en la pared, lanza un papel al piso o raya el asiento de un autobús, está cometiendo indisciplinas que lo afectan personalmente, y afectan a toda la comunidad.
   Igual pasa con quien daña paredes o árboles, se comporta mal en espectáculos públicos, sean deportivos o culturales, o emplea palabras groseras.
   Nuestro idioma es muy lindo, y no tenemos que maltratarlo ni imitar a quienes acostumbran a hablar con palabras que desagradan a los demás.
   Por supuesto que para que no se cometan estas indisciplinas es muy importante la educación familiar. Pero a ti, pionero, te cabe la responsabilidad de escuchar estos consejos, y actuar en consecuencia.

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