sábado, 30 de noviembre de 2013

Una leyenda mexicana

   Los mayas llamaban cocay a los cocuyos o luciérnagas, y contaban que había una vez un hombre muy querido porque podía curar todas las enfermedades con una piedra verde que sacaba de su bolsillo.
   Pero la perdió en la selva, y envió a buscarla a los animales, lo cuales se fueron cansando uno a uno hasta sólo quedar el cocay.
   Un día, después de horas enteras de meditar sobre el paradero de la piedra, el cocay sintió cómo una luz salía de su cuerpo e iluminaba su camino.
   Muy pronto halló la piedra y se la llevó a su dueño, quien le explicó que él mismo había logrado una recompensa, pues la luz que venía de su cuerpo representaba la nobleza de sus sentimientos y lo brillante de tu inteligencia.
   Desde entonces, dice la leyenda mexicana, la luz acompaña siempre a los cocuyos, para guiar su vida.

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