sábado, 18 de enero de 2014

El ruido también contamina

   El ruido es considerado el cuarto de los agentes contaminantes del medio ambiente y una importante amenaza para la audición.
   Su intensidad se mide en decibeles, y, por ejemplo, una conversación normal alcanza los 30 decibeles, una calle con mucho tráfico, 80; el claxon de un auto, 90, y las discotecas pueden llegar a más de 110. 
   Los límites aceptables de ruido se calculan en 65 decibeles durante el día y 55 en la noche, y la capacidad de oír comienza a afectarse a partir de los 75. Si se sobrepasan los 85, puede producirse sordera progresiva.
   El ruido puede producir alteraciones del ritmo cardiaco, incremento de ácido en el estómago, hipertensión arterial, actitudes agresivas, dificultades en la concentración, fatiga y trastornos del sueño y del equilibrio.
    Por eso debemos evitar los gritos, bajar el volumen de los equipos y educarnos en el silencio. Se trata también de respeto a los demás, de disciplina social, y de ser más responsables con el cuidado de nuestra salud.

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