sábado, 22 de marzo de 2014

Girando con el Sol

    Entre todas las flores, existe una que deslumbra por su brillante color y tamaño. Si te digo que es bien amarillita, entonces descubrirás ya que se trata del girasol.
   El girasol tiene un solo tallo bastante resistente y llega a medir más de dos metros. Sus hojas son grandes y de forma triangular, ásperas al tacto y con bordes aserrados.
   La flor llega a tener un tamaño muy grande, y muchas veces hace que el tallo se incline por su peso. Sus pétalos son de color amarillo intenso, lo que le da a la planta una belleza única.
   Se siembra de semilla en primavera y florece todo el verano, y de cada planta crece sólo una flor, aunque se ha visto casos en que da más cantidad en un tamaño más pequeño.
   Debe tener sol pleno, y la luz es un elemento fundamental. Su nombre se debe a que gira siguiendo el movimiento solar, para que los rayos solares caigan perpendicularmente sobre ella.
   Debe tener también riego y el suelo abonado, no permite los trasplantes y resiste distintas temperaturas, pero no las heladas.

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