sábado, 10 de mayo de 2014

¡Hay jejenes!

   Vamos a conversar hoy sobre un insecto muy molesto: el jején. Es muy chiquitico, y por eso sólo nos damos cuenta de que nos picó cuando comienza la picazón. ¡Y tremenda picazón!
   Cuando un jején te pica no lo ves, porque solo mide milímetro y medio, pero sientes un gran ardor, se te hace una roncha y si te rascas puede infectarse y provocarte fiebre.
   También los animales vacunos y las aves son atacados por enjambres de estos insectos, que chupan su sangre e introducen gérmenes y provocan enfermedades.
   Viven en países tropicales, preferiblemente en las riberas de los ríos o en aguas estancadas, donde se producen sus cuatro fases reproductivas: huevos, larvas, pupas y adultos. De cada camada de huevos nacen alrededor de 30 mil ejemplares.
   Como los insecticidas no son muy efectivos, la mejor manera de eliminarlos es controlar los reservorios de agua donde el jején pone el huevo, para así impedir su reproducción y desarrollo.

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