sábado, 16 de agosto de 2014

¡Qué miedo!

   El miedo es una emoción normal que aparece cuando percibimos algún peligro, y su función básica es protegernos ante estímulos posiblemente dañinos.
   Por ejemplo, sentir miedo a las alturas nos advierte de subirnos en lugares altos, igual que atemorizarnos por algún insecto como el alacrán nos alerta ante una posible picadura.
   Sin embargo, existen otros miedos que son ilógicos: es el caso del miedo a las ranas, al dentista, a la oscuridad o a las inyecciones.
   Seguro has escuchado amenazar a algún niño que por no comerse la comida, lo van a inyectar. Quienes eso hacen, no se dan cuenta de que están formando un miedo irracional y muy perjudicial.
   Por eso, no debes asustarte con fantasías, monstruos y brujas. Revisa lo que realmente te inspira temor y analízalo: si realmente te puede causar daño, préstale atención.
   Y recuerda siempre que la única manera de liberarse del miedo a algo es enfrentándolo.

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