MARTI ENTRE NOSOTROS

José Martí
   José Martí, el Héroe Nacional cubano,  escribió diferentes artículos para los niños, y dejó mucha sabiduría en sus trabajos periodísticos y en su oratoria. 
   La Edad de Oro es hoy un libro, pero inicialmente fue una revista dedicada a los más pequeños. 
   Esta página es para recordar su pensamiento: cuando lo conozcas, veras que sus enseñanzas podemos aplicarlas cada día.

Un pueblo de hombres educados será siempre un pueblo de hombres libres.
Ya ves la importancia de estudiar: mientras más conozcamos, más libres seremos.

Yo estrecho con gozo toda mano callosa.
Martí decía así que da alegría ser amigo del hombre trabajador, aquel cuyas manos encallecen por la obra creadora.

Es el empleo más venerable y grato aquel dulce empleo del maestro, en que se sirve mejor a los hombres.
A Martí lo conocemos como nuestro Maestro mayor, y así describió cuánto de ternura entraña brindar los conocimientos a los demás, y en especial a las nuevas generaciones.

Ni ser duque, ni marqués, ni conde, ni vizconde, ni barón, es ser más que hombre.
No importan los títulos que uno tenga, sino la calidad de la persona. Lo que vale es lo uno haga todos los días, y como se comporte con los demás.

Pensando en mi hijo, se me llena el alma de jazmines.
Así sienten también nuestros padres. Por eso tenemos que respetarlos y amarlos.

No se pueden hacer grandes cosas sin grandes amigos.
Martí tuvo muchos amigos, entre ellos el matancero Juan Gualberto Gómez, del que decía que era su  hermano negro. Y en los Versos Sencillos reflejó también lo que pensaba  sobre la amistad. Mira este fragmento: 
Tiene el leopardo un abrigo
en su monte seco y pardo.
Yo tengo más que el leopardo,
porque tengo un buen amigo.

De amar las glorias pasadas, se sacan fuerzas para adquirir las glorias nuevas.
Insistía en que es necesario volver a la Historia y conocer del sacrificio de muchos hombres y mujeres, para que su ejemplo nos inspire a ganar nuevas batallas.

A los niños no se les ha de decir más que la verdad.
¡Cómo se preocupaba Martí por todo lo que podíamos aprender! Y por eso pensaba así: nadie debe mentir a los niños, porque creemos entonces cosas equivocadas y después nos es muy difícil entender cómo son realmente.

La fuerza está en el saber, más que en los puñetazos.
El se llenó con todo el amor del mundo cuando escribió para los niños La Edad de Oro, y  precisamente de una de sus páginas hemos seleccionado este pensamiento. Los niños debemos aprendernos bien estas palabras, porque a algunos les gusta mucho jugar de manos y a veces se ponen bravos y quieren solucionar los problemas a golpes. ¿Ves cómo Martí nos enseña para cada momento de la vida?

Son las familias como las raíces de los pueblos.
Así es. Nuestro pueblo es como un gran barrio, del que nuestra familia es una pequeña raíz. Cuidarla es importante, y para ello debemos respetar y amar a todos sus miembros, porque entonces también nos querrán y respetarán.

Sólo las virtudes producen en los pueblos un bienestar constante y serio.
Por eso es que debemos tratar de ser cada día mejores, y conocer cómo cada una de nuestras acciones es también importante dentro de la sociedad.

La verdadera medicina no es la que cura, sino la que precave: la higiene es la verdadera medicina.
Martí prestaba importancia a cumplir con las normas de higiene. No podemos descuidarnos, porque en la medida en que mantengamos la limpieza a nuestro alrededor seremos más sanos.

Un libro nuevo es siempre un motivo de alegría, una verdad que nos sale al paso, un amigo que nos espera.
Nuestro país realiza muchos esfuerzos para que los niños y los jóvenes tengamos libros, y podamos recibir esa alegría, conocer esa verdad, abrazar a ese nuevo amigo.

Si la tierra espera y oye, ¿por qué no hemos de bajar la mano amiga hasta la tierra?
Martí nos invitó también a labrar la tierra, y a atenderla para que se convierta en fuente de riquezas. Los oficios vinculados a la agricultura resultan muy interesantes, y sentimos orgullo cuando labramos y vemos el resultado de nuestra labor.

La música es la más bella forma de lo bello.
Nuestro Maestro tuvo una gran sensibilidad artística, y distinguió especialmente ese sentimiento que nos provoca una melodía.

Sobre las manos enlazadas de los hombres se levanta el mundo.
Nos dijo así que el mundo sólo puede prosperar si existe la hermandad entre todos los hombres, porque sobre su unión es que pueden lograrse grandes empeños que beneficien a todos.

Toda madre debiera llamarse Maravilla.
¿Viste qué lindo? Así son nuestras madres: Maravillas.

Andar es un modo de llegar.
Sólo quien se traza tareas puede llegar a concluirlas, y no nos tenemos que detener, sino avanzar siempre y ser valientes cuando queremos de verdad lograr algo. ¿Sabes qué dijo además? El que anda, vence.

Es preferible el bien de muchos a la opulencia de pocos.
Martí condenó, hace más de 100 años, lo que es una realidad hoy en el mundo: pocos son los opulentos, y muchos los desposeídos. Con otras palabras: cada vez los ricos son más ricos, y los pobres, más pobres. Contra esa realidad tenemos que luchar todos, para que el bien se imponga.

La honradez debía ser como el aire y como el sol, tan natural que no se tuviera que hablar de ella.
Nos enseña de esta forma la importancia de ser honrados, de no apropiarnos de nada ajeno y también de no decir nunca mentiras, aunque nos parezca que no son importantes. Así es como debemos ser siempre los pioneros: honrados.


¡Qué sabia la modestia!
Así nos dejó dicho que ser modestos es inteligente, que no vale alardear de lo que poseemos y que nada ganamos con humillar a los demás, porque solo nos vamos a hacer daño a nosotros mismos.

El mundo es un templo hermoso, donde caben en paz los hombres todos de la tierra.
Martí nos llamaba así a respetar las creencias y costumbres de otros pueblos, porque en realidad todos los hombres podemos vivir en paz aunque pensemos diferente, sin llegar a las guerras.

Es bella la fraternidad humana: es conmovedora, es pura, es necesaria.
Con esta idea nos convocaba a establecer lazos con todos los hombres, y a respetar y amar la humanidad en su conjunto, con relaciones de amistad y hermandad.
 
Decir bien es bueno, pero obrar bien es mejor.
Martí nos dejó dicho que es correcto hablar sobre lo positivo, pero no basta: lo mejor es hacer las cosas buenas, y no sólo decirlas.

El cariño es la llave del mundo.  
El amor es muy importante para nosotros, y al demostrarlo nos abrimos puertas y recibimos, también, amor.

El egoísta es dañino, enfermizo, envidioso, desdichado y cobarde.
Mira cuántos defectos rodean a quienes nada más piensan en sí mismos, y son incapaces de considerar a los demás. Debemos cuidarnos del egoísmo, y revisar si alguna vez nos equivocamos, para no hacerlo nunca más.

Mientras haya un hombre alto, todos los hombres tienen el deber de aspirar a ser tan altos como él.
Piénsalo así: cuando conocemos a alguien con más virtudes que las nuestras, debemos luchar por alcanzarlo. Crece quien trata cada día de ser mejor.

Los niños debían juntarse una vez por lo menos a la semana, para ver a quién podían hacerle algún bien, todos juntos.
Debemos pensar siempre así: cómo podemos con nuestra actitud beneficiar a otro, hacer algo bueno. Será una forma también de ser más felices todos.

Todos los pícaros son tontos. Los buenos son los que ganan a la larga.
No valen la trampas que quieren hacernos los que se creen pícaros y en realidad son ignorantes; los que saben de verdad son quienes triunfarán al final.

Esos son héroes: los que pelean para hacer a los pueblos libres, o los que padecen en pobreza y desgracia por defender una gran verdad.
Su ejemplo debe inspirarnos.

La enseñanza, ¿quién no lo sabe?, es ante todo una obra de infinito amor.
Debemos respetar siempre, y amar, a quienes nos enseñan. Ellos son quienes nos ayudan a formarnos para ser cada día mejores.

Por los hijos florece la vida.
Martí amó mucho a su hijo y a otros niños que estuvieron cerca de él, y afirmaba que la vida es más bella cuando un hijo acompaña a la familia y le regala el goce de la inocencia y la ternura.

El que habla con miedo se queda sin lo que desea.
El Maestro nos enseñaba a defender nuestras ideas. No se trata de que gritemos para imponer nuestros pensamientos, sino de encontrar palabras que permitan a los demás entender nuestros sentimientos y razones.

Se ha de vivir y morir abrazado a la verdad.
No tenemos necesidad de ir diciendo mentiras: todo se sabe el final, y quedaremos muy mal cuando descubran que mentimos.

La fuerza está en saber mucho
Nos enseñaba que la fuerza es sólo para defender la Patria cuando alguien la agrede, y para la salud del cuerpo, pero que lo que vale es conocer lo más posible de todo lo que nos rodea.

Todo está dicho ya, pero las cosas, cada vez que son sinceras, son nuevas.
Cada vez que hablemos con sinceridad, vestiremos de estreno las palabras. 

A las poesías del alma nadie podrá cortar las alas.
Así son muchos de los poemas de José Martí. Su obra siempre estará presente en nosotros, porque nadie puede impedir su vuelo.
 
Los días de fiesta reponen las fuerzas y suavizan las iras.
Martí le daba importancia a ese momento en que reímos y disfrutamos, así que vamos a celebrar bien contentos nuestro fin de año.

Así se dividen los hombres: en generosos que emplean sus talentos en bien ajeno, y en egoístas, que los emplean en realzar como primer objeto su propia persona.
Fíjate cómo Martí nos señala que el comportamiento que debemos seguir. Nada de egoísmo: la generosidad es una de las más bellas cualidades.

Nuestra tierra tiene su color y poesía, y nada ayuda tanto a la libertad como el conocimiento de que se es persona por sí, con raíces en el país donde se vive.
Nos enseña Martí cuánto de bello tiene Cuba, y cómo debemos defenderla y amarla.

Poseer inteligencia no es más que el deber de emplearla honestamente.
Podemos preguntarnos de qué vale ser inteligente, si no actuamos en provecho de quienes nos rodean. Aquel que tiene esa virtud y la emplea con deshonestidad, no la merece y traiciona su propia dignidad. 

La pluma debía manejarse por la tarde en las escuelas, pero por la mañana, la azada.
Ya sabes que la azada es el implemento agrícola al que decimos popularmente guataca. Pues sí: Martí pensaba que debíamos estudiar, pero también aprender a trabajar bien pegaditos a la tierra, que es una fuente importante para la vida, y particularmente para la producción de alimentos.

Se siente uno mejor cuando ha dicho sinceramente un pensamiento que cree útil.
Así recalca la sinceridad, y también la utilidad, porque de nada vale hablar mucho y no decir algo que resulte provechoso para los demás.

En la mejilla ha de sentir todo hombre verdadero el golpe que reciba cualquier mejilla de hombre.
Martí era muy sensible, y sufría por todo lo que hacía daño a alguien. Precisamente nos dice con estas palabras que no podemos quedar indiferentes cuando en el mundo hay tantos niños que padecen injusticias, y que tenemos, siempre, que solidarizarnos con ellos.

El maestro es meritorio y generoso padre de muchos. 
Todos los días nos encontramos con aquellos que intentan todo por enseñarnos y, sí, muchas veces son como nuestros propios padres, porque además nos aconsejan y protegen. 

Un libro, aunque sea de mente ajena, parece cosa como nacida de uno mismo, y se siente uno como mejorado y agrandado con cada nuevo libro. 
Claro que cada título que leemos nos engrandece. No saben lo que se pierden quienes no aman la lectura.
 
La prensa no es aprobación bondadosa o ira insultante; es proposición, estudio, examen y consejo.
Así, exactamente, deben ser nuestros medios de prensa, y así es que aspira a ser Notitín.

La grandeza es sencilla, y es vulgaridad todo alarde y comentario de grandezas.
Fíjate en lo que nos enseña: que no tenemos porqué alardear de nuestros logros, que ante cada éxito que alcancemos debemos mantener la modestia y la humildad.

Un pueblo instruido ama el trabajo y sabe sacar provecho de él.
Así lo dejó escrito: estudiar, prepararnos para la vida, y conocer que sólo el trabajo nos hará verdaderamente capaces.
 
Siempre es poderosa la voluntad de un pueblo que lucha por su independencia.
Nuestro Héroe sabía cuánto puede una nación cuando está dispuesta a ser realmente libre, y de qué son capaces los pueblos por mantener su soberanía.

Juntarse: esta es la palabra del mundo.
Martí sabía que sólo la unión conduce a la victoria, y por eso llamaba a todos, incluso a las naciones, a unirse en un propósito común. 

 
Mejor es evitar la enfermedad que curarla.
Es facilito de entender: ni nos cuidamos mientras tenemos salud, y no cometemos disparates, serán menos las enfermedades que luego sí cuesta mucho trabajo curar.

Todo susurro de árbol es vida. 
Cuando vemos a algunos niños que maltratan las plantas, nos duele que no conozcan lo importantes que resultan para la vida en el planeta. Y Martí, ese hombre tan sabio, lo resumió en sólo seis palabras.
 
Sólo en la educación reside la fuerza definitiva.
Esta idea debemos entenderla bien: el único camino para nuestro futuro es aprender cada día, asimilar cada conocimiento y comprender que nada que aprendamos nos sobra: algún día lo emplearemos.


Lo pasado es la raíz de lo presente.
Dicen que para saber a dónde vamos, tenemos que saber de dónde venimos: esta es la idea, porque las raíces conforman el futuro.
 

Yo quisiera merecer para la tumba mía, eso: la bandera de mi estrella solitaria.
Donde se encuentra enterrado, en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, siempre ondea nuestro pabellón patrio.
 
Amigos fraternales son los padres, no implacables censores. 
Así tenemos que ver a nuestros familiares, y específicamente a nuestros padres: como amigos que siempre nos van a apoyar, y cuyos consejos debemos siempre escuchar.
 
El espectáculo de la naturaleza inspira fe, amor y respeto.
Cuando ves ese regalo que es nuestro entorno, sientes la necesidad de protegerlo, y como mismo recibimos ese privilegio de sus bondades, debemos responder con su preservación.

Un hombre que se cultiva, y se levanta por sí propio, es el más alto de los reyes.
Fíjate cuán alto situaba a quienes persisten en su empeño, a pesar de los obstáculos, y se imponen a las dificultades con paciencia y una clara intención de vencer.

Creo, sobre todo, y cada vez me afirmo en ello, en la absoluta bondad de los hombres. 
Aunque la maldad existe, son muchos más aquellos capaces de hacer el bien a los demás. En ello confiaba Martí, y también nosotros.

Hay sobre la tierra más flores que serpientes, y en el cielo más nubes azules que oscuridades.  

Podemos pensar que habla sobre la naturaleza, pero va más allá: nos dice que es necesario ser optimistas y que debemos encontrar la belleza que nos rodea, sin dejar que un mal momento nos llene de pesimismo o angustias.
 
No hay joya como un libro.  
Para Martí, y así debía ser para todos, más vale un buen texto que cualquier adorno, así sea de oro. Y es que la cultura presta al hombre más belleza que cualquier prenda, y aunque algunos no sean capaces de comprenderlo.
 
La naturaleza americana puso su espada nueva en manos de Bolívar.
En tan cortas palabras el Maestro resumió la grandeza de este hombre, quien en muchas batallas militares y de pensamiento combatió contra el enemigo colonial, por la independencia de todo el continente.


El respeto a lo que lo merece honra al que sabe respetar.
Nos quiso enseñar que cuando respetamos a los demás nos engrandecemos, somos mejores, porque reconocemos hasta dónde llegan nuestros derechos y dónde comienzan los ajenos.

Deben cultivarse en la infancia preferentemente los sentimientos de independencia y dignidad.
Nos dejó claro que desde pequeños debemos amar la libertad, y aprender que nuestras acciones reflejan nuestros sentimientos, por lo que debemos ser cuidadosos y comportarnos siempre de una forma digna.


Siendo tiernos, elaboramos la ternura que hemos de gozar nosotros. 
Claro que vamos a recibir lo que seamos capaces de dar, y si nos comportamos de una forma amable nos corresponderán de la misma forma.

Hay que dar al niño hombros para que sustente el peso que la vida le echa encima. 
Su idea es clara: tenemos que prepararnos para enfrentar todas las dificultades que nos va a imponer la vida. Existen padres que nos sobreprotegen y no quieren que conozcamos de las cosas feas, pero la realidad es que algún día tendremos que luchar contra ellas, y más vale estar bien preparados.

Yo abrazo a todos los que saben amar. Yo traigo la estrella, y traigo la paloma, en mi corazón.
Se proclamaba así: amigo de todos quienes aman, con una estrella, que es símbolo de lucha y sacrificio, y una paloma, que representa la pureza y la paz. 

Por el poder de erguirse se mide a los hombres.
Cuando las personas enfrentan un problema, deben sobreponerse y tratar de vencerlo. A esta cualidad se refiere Martí cuando nos llama a erguirnos ante los obstáculos, a enfrentarlos y solucionarlos. 

Es hora ya de que las fuerzas de construcción venzan en la colosal batalla humana a las fuerzas de la destrucción.
Guerra es sinónimo de destrucción y muerte, y por eso Martí llamaba a la paz, a la construcción, a que los hombres no se enfrenten unos a otros porque tengan diferente religión o pensamiento político. Muchos deberían conocer esta frase, para que cesara la violencia en nuestro planeta.

Preferible es no ser, a no ser sincero. 
Prefería Martí incluso la muerte antes de renunciar a la verdad. Así, sencillamente, criticaba a quienes mienten y llamaba a ser siempre sinceros. 

No hay en la tierra más vía, honrada, que la que uno se abre con sus propios brazos.
Ya ves qué importante es leer a Martí, porque con cada palabra nos enseña cómo debemos ser, y en este caso nos dice que la honradez es uno de los valores que debemos defender los pioneros.
 
Ver males es desear curarlos.
Nos enseña Martí que allí donde vemos una persona que actúa mal, debemos llamarle la atención para que enmiende su error. Nunca debemos callar ante lo mal hecho.   

Amar es más útil que odiar. 
Bien clarita es la idea, lo que debemos es llevarla a la práctica.
 
Si hay algo que ennoblezca a la juventud, es el miramiento y el respeto a los ancianos. 
Con toda sabiduría, Martí nos llamaba a amar a esas personas que han avanzado por la vida y hoy son ya bien mayores, porque podemos aprender de su experiencia y siempre será provechoso su consejo.

Queda del hombre la luz que infunde y el bien que hace.
Cuando dice luz se refiere a la obra que deja la persona a lo largo de su vida, que influye en los demás positivamente, y añade que no olvidará todo el bien que podamos hacer a quienes nos rodean.


El amor crece, crece como los pinos, crece como las palmas. Y desde lo alto de él se ve pequeño el mundo.
Nosotros pensamos como Martí, porque el amor enaltece a quien lo siente y hace ver pequeñas las desdichas de la vida.


El mejor modo de defender nuestros derechos, es conocerlos bien.
Aprende ahora: cuando quieras que los demás cumplan con aquello que consideras tu derecho, tienes que entender a todas las partes y basarte en argumentos reales. No valen perreticas, sino conversar y tratar de que nos entiendan.


Pueblo ocupado, es pueblo salvado.
Se refería a la importancia del trabajo, a cómo el hombre crece cuando se sabe útil y emplea su tiempo en labores que benefician a los demás. Así, un pueblo de hombres laboriosos funda una nación fuerte y que se basta a sí misma.


Sin honor no hay hombre. Cada cual viva de su sudor, o no viva.
Así, nos enseñaba que es necesario que todos aportemos, por el bien de quienes nos rodean y de nosotros mismos. Sabernos útiles, concluir una tarea, es un orgullo y una manera más de crecer.


Los libros consuelan, calman, preparan, enriquecen y redimen.
¡Qué lindo! En tan pocas palabras nuestro Maestro mayor resumió algunos de los beneficios de leer, hábito que debemos incorporar para siempre a nuestra vida.


Nada aflige como ver hombres malos.
Es cierto que cuando vemos a una persona realizar una mala acción, podemos enfurecernos, pero también nos da mucha tristeza comprender que pudo hacer una buena obra, y prefirió hacer daño.

 
El honor y la alegría remozan.
Expresa que, como una pared cuando es remozada, estar alegre renueva al hombre, lo cura de sus males, lo convierte en una persona mejor.

Hombres haga quien quiera hacer pueblos.
Su idea era que si queremos tener un pueblo culto, preparado, inteligente, capaz, cada uno de nosotros tiene que prepararse bien para la vida, porque entre todos es que formamos la nación cubana.


El goce viene de hacer el bien.
Con su sencillez de siempre, nos explica que cuando realizamos una buena obra es cuando más contentos nos sentimos. Y así es: cuando ayudamos a alguien, tenemos la conciencia alegre porque sabemos que hemos cumplido con un deber.


Lucha es la vida, y no hay que rehuirla.
Afirmaba así que ante los obstáculos hay que sobreponerse, y que cuando debemos enfrentar un problema debemos hacerlo con sinceridad y sin temores.


Los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen. 
En su cumpleaños, vale que afirmemos que él estuvo siempre en el primer grupo, entre quienes fundaron y amaron. 

La luz de las buenas acciones se parece a la luz de las estrellas. 
Martí llama así a un comportamiento correcto, a ser buenos compañeros, buenos hijos, buenos patriotas, y nos dice que todos podemos brillar como estrellas si regalamos buenas acciones.

Queda del hombre la luz que infunde y el bien que hace. 
Quiso decirnos que se recuerdan siempre las buenas acciones, y se agradece a aquel que nos regaló en algún momento un conocimiento o un gesto que nos enriquece.

El desinterés es lo más bello de la vida, y el interés es su fealdad.
Así debemos comprenderlo: cuando actuemos, no debemos pensar en qué recompensa nos traerá, sino sólo en si es correcta nuestra actuación. Esperar algo a cambio de una buena obra es un gesto interesado, que no nace del corazón, y por ello pierda su belleza y validez. 


Todo es gozo cuando se pelea por la luz del mundo.
La humanidad toda debería unirse en un propósito común, para que cada hombre alcance la paz y crezcan los pueblos libres y prósperos. Mientras haya miseria y hambre, unos sean muy ricos y otros muy pobres, el mundo no habrá alcanzado la luz que se merece.


Procurando la felicidad universal venidera, se asegura y avecina la felicidad propia.
Quería decirnos que únicamente podemos ser felices cada uno de nosotros cuando toda la humanidad lo sea, y que por eso tenemos que luchar para que la dicha alcance a todas las personas.


¿Para qué, sino para poner paz entre los hombres, han de ser los adelantos de la ciencia?
Martí lo explicaba en la propia interrogación: todo aquello que cree el hombre debe ser para su provecho y felicidad, y no para destruir. Desgraciadamente, muchos inventos que pueden favorecer a la humanidad son empleados para las guerras, y a combatir estas actitudes es a lo que nos llama precisamente el Maestro.


Ciencia y libertad son llaves maestras que han abierto las puertas por donde entran los hombres a torrentes, enamorados del mundo venidero.
Fíjense qué importancia le daba al estudio de las ciencias, que las unía al concepto de libertad, y decía que con ambas la humanidad puede conquistar el mundo por venir.


Hay que ir levantando fortalezas de cariño.
Quería legarnos con este pensamiento la certeza que más vale una fortaleza de amor que una de piedras, porque resguarda de cualquier debilidad y nos vuelve más fuertes.


La educación es como un árbol: se siembra una semilla y se abre en muchas ramas.
Martí decía así que cuando se enseña un tema en un aula, muchos niños asimilan ese conocimiento, y son como ramas de un hermoso árbol.


Al corazón se le han de poner alas, no anclas.
Decía de esta forma que los sentimientos humanos deben crecer, no detenerse, porque hace crecer al mundo lo que nace del corazón de los hombres.


Yo no sé que haya gusto mayor que servir de algo a los demás.
El disfrutaba cuando hacía un bien a cualquier persona, y quería que todos entendieran que actuar en bien de los demás tiene recompensa en el bienestar propio.


Seamos honrados, cueste lo que cueste.
Sintetizaba así que aunque pensemos que no tenemos todo aquello que queremos, lo principal es que no nos apropiemos de nada ajeno y disfrutemos de las cosas que poseemos. 


Trabajo para poner en vías de felicidad a los hombres que hoy viven sin ella.
Fue siempre su preocupación el bienestar de toda la humanidad, por eso trabajaba para que todos los hombres fueran felices y alcanzaran sus metas. Martí aborreció el egoísmo, y llamó siempre a luchar unidos por el bien de todos.


La redención vendrá a los hombres por los hombres.
Quiso enseñarnos que para liberarnos de los males, tenemos que ser nosotros mismos quienes luchemos por ello. Si queremos eliminar aquello que nos hace daño, o sea, redimirnos, no debemos esperar por otro, sino emprender nosotros mismos las acciones.


Un hombre que oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado.
Ya ves que nos llama a ser sinceros. Si nos equivocamos, no importa: siempre aprenderemos algo nuevo, y podemos modificar nuestro criterio inicial. Lo importante es amar, como Martí, la honradez.


La independencia es condición de esencia de la vida.
Claro que la libertad debe estar presente siempre en nuestros días, porque ninguna persona que sea esclava puede ser feliz ni alcanzar sus aspiraciones. Libertad, independencia, son condiciones básicas para el desarrollo de la humanidad.


No hay igualdad social posible sin igualdad de cultura.
Nunca habrá igualdad entre los hombres si es que existen diferencias en sus conocimientos y saber. Por eso la educación debe llegar a todos, para lograr que socialmente sean iguales y sepan defender sus derechos.


La libertad cuesta muy cara, y es necesario, o resignarse a vivir con ella, o decidirse a comprarla por su precio.
Es lo que pensaba Martí: O somos esclavos, o debemos luchar para ser libres. 


Un niño bueno, inteligente y aseado, es siempre hermoso. 
Sobreponía la belleza espiritual a la física: lo importante no es que seamos muy lindos, sino que nos rodeen cualidades que sean atractivas para los demás.

Para los niños trabajamos, porque los niños son los que saben querer, los niños son la esperanza del mundo.
Lindo, ¿verdad?


Debe hacerse en cada momento, lo que en cada momento es necesario. 
Llamaba de esta forma a organizar nuestro día, y en general nuestra vida, para que el tiempo nos rinda y para aprovechar cada segundo en aquello que nos será más útil.

La expresión rinde culto a la belleza, a la sencillez, a la sobriedad y a la verdad.
Nos pedía así que, cuando hablemos, tengamos en cuenta que sean palabras bellas y sencillas; que no nos extendamos cuando no sea necesario y que digamos siempre lo que es cierto y evitemos la mentira. 


Para todas las penas, la amistad es remedio seguro. 
Así nos dijo que los amigos siempre están presentes cuando tenemos alguna pena, y su palabra nos ayudará a enfrentar cualquier dificultad. 

El cultivo de la inteligencia ennoblece. 
Quiso alertarnos que cuando estudiamos y nos capacitamos, y de hecho cultivamos la inteligencia, ese mayor conocimiento perfeccionará nuestra forma de actuar y comprenderemos mejor todo lo que nos ocurra en la vida. 

Todo alumno que progresa es un maestro que nace. 
Lo que quería decirnos era que, una vez que tengamos un conocimiento, somos ya capaces de enseñarlo a otra persona, con lo que nos convertiríamos, también, en maestros. 

Nada falso es duradero ni útil. 
Nos alerta para que sepamos descubrir lo que no es real, y para que asumamos siempre actitudes que se correspondan sólo con la verdad. 

Lo que hace crecer al mundo no es el descubrir como está hecho, sino el esfuerzo de cada uno para descubrirlo. 
Nos enseña de esta forma que es importante que todos tratemos de entender lo que nos rodea, porque será así como seremos hombres de provecho en beneficio de la humanidad. 

Los años pasan, madurando, no envejeciendo. 
Así que maduramos cuando crecemos, y cuando, como ahora, ya pasó un año y llega otro nuevo. 

La inactividad constante es un terrible castigo. 
Y de verdad que es un castigo, porque cuando uno realiza una actividad que ayuda a los demás, se siente bien y tiene su recompensa en saber que ha sido útil. 

Oscura anduviera la memoria si no se iluminara con la vida de los héroes de la Patria. 
Cuando pensamos en ellos somos mejores, porque nos enseñan cómo comportarnos en bien de todos. 

El que no sabe honrar a los grandes, no es digno de descender de ellos. 
Los pioneros deben ser justos, y reconocer a quienes han luchado para que nosotros vivamos felices. Por eso debemos rendir tributo a los patriotas, a quienes combatieron por una sociedad más justa y por la hermandad entre los hombres. 

Una escuela es una fragua de espíritus. 
Lo que quiso que entendiéramos es que en los centros docentes se forma a los niños desde muy pequeños, y de cuerdo con la enseñanza que se le inculque, así se comportará en el futuro. 

Hacer, es la mejor manera de decir. 
Fíjate cómo Martí nos señala que no importa que hablemos mucho, si al final no llevamos a la realidad nuestras palabras. No basta con anunciar nuestras acciones: lo importante es hacerlas. 

Prever es ver antes que los demás. 
Martí nos enseña así que debemos, cuando vamos a adoptar una decisión, analizar cuáles pueden ser sus consecuencias, y no lanzarnos a lo loco a comportamientos que pueden traernos muy malos resultados. 

Más bella es la naturaleza cuando la luz del mundo crece con la de la libertad. 
¿Qué quiso decirnos? Que todo a nuestro alrededor es más hermoso cuando somos libres, ya que esas tantas cosas que nos regala la naturaleza ganan en color y las disfrutamos más si están acompañadas por la libertad. 

La vejez es corona de oro que no se ha de echar por tierra. 
Estamos muy lejos de ser viejitos, pero desde ahora tenemos que comprender que las personas que ya alcanzaron ese momento merecen todo nuestro respeto, y debemos cuidarlos para que sigan sintiéndose felices a nuestro lado. 

Perder una batalla no es más que la obligación de ganar otra. 
Así es: si nos equivocamos y no salen bien las cosas, no tenemos que ponernos tristes: tiempo habrá para prepararnos y, cuando volvamos a intentarlo, tendremos mejores condiciones para defender aquello en lo que creemos. 

La ignorancia mata a los pueblos, y es preciso matar la ignorancia. 
Mientras más sabemos, más útiles somos para todos. Y mientras más aprendamos cada uno de nosotros, mejor será este pueblo del que formamos parte importante.

Es milagroso el trabajo. 
Así pensaba: que todo lo que surge de unas manos trabajadoras se convierte en algo maravilloso y útil para todos. 

Un hijo es el mejor premio que un  hombre puede recibir sobre la  tierra. 
Ya vemos el valor que daba nuestro maestro a tener un hijo. Así mismo nos ven nuestros padres: nosotros somos para ellos lo más importante, y por eso agradecen tanto cuando les decimos cuánto los queremos. 

Es preciso que el talento fructifique, y esparza sus frutos por el mundo. 
Todos no tenemos el mismo talento, pero podemos demostrar aquel que tenemos incluso para las actividades más sencillas. No todos sabemos bordar, lo que llega a ser un arte, o cocinar, o dar una buena clase, pero aun en las faenas más elementales podemos lucirnos y decir: aquí me destaco. Por eso martí llamaba a que cada quien haga buen uso de sus facultades, y contribuya con ellas a la belleza del mundo. 

Toda cortesía es útil. 
¿Por qué útil? Porque nos muestra amables y esa condición nos abre las puertas con el resto de las personas. Si eres cortés, recibirás el agradecimiento de quienes te rodean.